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El eremitismo en Álava y Treviño: Conjuntos eremíticos de Laño y Faido

Eremitismo en alava y treviño: conjuntos eremiticos en laño y faido
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La Ermita de Nuestra Señora de la Peña de Faido y el Conjunto eremítico de Santorkaria representan la búsqueda espiritual y el aislamiento de aquellos que encontraron en las cuevas naturales o artificiales un refugio para la oración, la penitencia y el encuentro con lo divino. Cada uno de estos lugares guarda secretos de épocas antiguas y evoluciones en sus estructuras, desde eremitorios primigenios hasta viviendas, iglesias y necrópolis, revelándonos la huella perdurable de la vida eremítica en la región. En este artículo nos sumergiremos en la belleza y el misterio de estos santuarios subterráneos, y descubriremos cómo la devoción y la historia se entrelazan para ofrecernos un vistazo único a la herencia cultural de la zona.

Ermita de Nuestra Señora de la Peña de Faido:

La Ermita de Nuestra Señora de la Peña de Faido es una joya arquitectónica ubicada en Faido, Álava, y se considera el templo más antiguo en activo de todo el País Vasco y declarada Monumento Nacional. Esta preciosa ermita rupestre es reconocida como el templo en activo más antiguo de todo el País Vasco.

Construida en una cueva artificial que data de la Alta Edad Media, específicamente en el segundo piso de las grutas de Kruzia, el edificio se divide claramente en dos partes: el vestíbulo, que se encuentra en un edificio adosado a la roca, y el propio templo, excavado directamente en la piedra.

La entrada al vestíbulo se realiza a través de un arco de medio punto, y en su interior se puede apreciar un hermoso mural que representa el calvario.

Al adentrarnos en la roca llegamos al templo, que fue construido aprovechando una iglesia prerrománica. El retablo, construido en el siglo XVIII, destaca por ser de piedra blanca y se encuentra en esta sección de la ermita. Allí se resguarda una preciada imagen de la Virgen de la Peña, fechada entre los siglos XIII y XIV.

Esta ermita es un testimonio valioso de la historia religiosa y arquitectónica de la región, y su singularidad y antigüedad la convierten en un lugar de gran interés para los visitantes y amantes del patrimonio cultural.

Conjunto eremítico de Santorkaria (Laño):

El Conjunto eremítico de Santorkaria está formado por un total de 31 cuevas, de las cuales 18 se encuentran en Santorkaria y 13 en Las Gobas. Su origen se remonta al siglo IV cuando eremitas se establecieron en la zona. Al principio se construyeron eremitorios, que forman parte del desarrollo que experimentó la vida eremítica durante la Alta Edad Media. Varias cuevas en este complejo eremítico muestran un diseño distintivo: en dos de ellas se pueden observar claramente un espacio oriental destinado al santuario, mientras que en el lado opuesto se encuentra la celda del eremita, así como sepulturas excavadas en el suelo. Incluso, en algunos casos, se aprecian resaltes tallados en el techo, simulando arcos de refuerzo o fajones, y se pueden ver en la piedra huecos destinados a albergar reliquias.

En una de las cuevas se encuentran numerosos grafitos que representan aves y cuadrúpedos, junto con algunas líneas epigráficas. Aunque no se pueden leer claramente, se distinguen los nombres de los santos Atanasio y Primitivo.

Posteriormente, y hasta el siglo XI, estas cuevas tuvieron diversos usos:

  1. Viviendas: Algunas cuevas fueron habitadas por familias, tenían una forma rectangular y techos no muy altos. En ocasiones, contaban con camas y bancos tallados en piedra, mientras que las cocinas, corrales y áreas de trabajo se encontraban en cabañas exteriores.
  2. Almacenes: Pequeñas cuevas situadas en lugares elevados, solo accesibles mediante escalas para protegerlas de animales y ladrones. Se piensa que eran utilizadas como almacenes, ya que en su interior hay rozas que probablemente servían para crear separaciones en el espacio.
  3. Iglesias: Las cuevas más impresionantes del conjunto. Se pueden observar dos subtipologías: aquellas con ábsides contrapuestos y las de un solo ábside. Algunas de ellas todavía conservan restos de sus altares. Su construcción data desde finales del siglo VI hasta finales del VIII, y presentan influencias visigóticas y mozárabes.
  4. Necrópolis: Surgieron después de que la población ocupara el área. Se pueden identificar tres tipos de tumbas: Trapezoidales o de bañera: se ubicaban en el suelo, sin ataúd. El cuerpo era colocado en la tumba y cubierto con una tela o losas. Nichos: ubicados en las paredes. Antropomorfas: similares a las de bañera, pero con un hueco en la zona de la cabeza, con forma humana.

En conclusión, la Ermita de Nuestra Señora de la Peña de Faido y el Conjunto eremítico de Santorkaria en Laño convergen para revelarnos un pasado religioso y arquitectónico fascinante en la región. Estas ermitas rupestres, cuidadosamente talladas en cuevas naturales o artificiales, se alzan como testimonio de la búsqueda espiritual de los eremitas que, durante los primeros siglos de la Alta Edad Media, buscaban la soledad y el aislamiento para orar y hacer penitencia. La construcción de estas cuevas refleja la apasionante historia de cómo evolucionaron a través del tiempo, desde eremitorios y lugares de retiro, hasta viviendas, almacenes, necrópolis e iglesias. Cada lugar, con su singularidad arquitectónica y cultural, nos conecta con el pasado, mostrando el esfuerzo de aquellos que buscaron la perfección cristiana en la austeridad y la paz de estos santuarios subterráneos. Como monumentos nacionales, estos conjuntos eremíticos nos invitan a reflexionar sobre la espiritualidad y la importancia de preservar nuestro patrimonio histórico y religioso para las generaciones futuras.

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