Descubre qué ver en el País Vasco

Patrimonio de la Humanidad en el País Vasco

puente colgante de vizcaya patrimonio de la humanidad por la UNESCO
¡Comparte en redes!

Cuando la UNESCO declara un bien como Patrimonio de la Humanidad, reconoce su valor excepcional en términos culturales, naturales o históricos. Esta designación implica un compromiso global para preservar y proteger ese bien, así como para transmitir su importancia a las generaciones futuras. Sin embargo, también implica la responsabilidad de gestionar de manera sostenible y garantizar que el bien no se deteriore.

En el País Vasco hay cuatro lugares honrados con el título de Patrimonio de la Humanidad: el Puente Colgante de Bizkaia y las cuevas rupestres de Altxerri, Ekain y Santimamiñe. Además, la región cuenta con la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, reconocida por la UNESCO como un espacio de biodiversidad y sostenibilidad. Sin embargo, no ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad, sino el de valiosa Reserva de la Biosfera.

Puente Colgante de Vizcaya

El Puente de Vizcaya, atraviesa la Ría del Nervión, uniendo las localidades vizcaínas de Portugalete y Getxo. Es el puente transbordador más antiguo del mundo y sigue funcionando a diario. Es un testimonio de la Revolución Industrial y una obra maestra de la ingeniería de la época. Esto llevó a su inclusión en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2006. Además de su importancia histórica y arquitectónica, el puente sigue siendo una parte vital del sistema de transporte en la región y un punto de referencia icónico del País Vasco. Los visitantes pueden disfrutar de la experiencia de cruzar la ría en el transbordador y disfrutar de las impresionantes vistas panorámicas de la zona.

Las obras de este gran coloso se extendieron desde abril de 1890 hasta julio de 1893, año en el que fue inaugurado. Como muestra de su compleja construcción podemos decir que, para terminarlo, fueron necesarios 21.041 tornillos, 88.248 kg de cables de acero, 10.629 remaches y 728.447 kg de hierro laminado.

Cueva de Santimamiñe

La Cueva de Santimamiñe, ubicada en el monte Ereñozar, en la cuenca del Urdaibai, Bizkaia, ha sido un punto de referencia durante décadas. Aunque está cerrada al público desde 2006 para proteger sus pinturas rupestres, se ofrece un recorrido guiado que incluye una visita al vestíbulo con excavaciones arqueológicas. Esta cueva alberga restos humanos de más de 14,000 años, siendo el sitio arqueológico más importante de Bizkaia. Las pinturas rupestres, que datan del período Magdaleniense, no son accesibles, pero se pueden ver virtualmente en el centro de interpretación de la ermita de San Mamés. Además de las pinturas, la cueva es notable por sus impresionantes formaciones geológicas, como estalactitas y estalagmitas que forman majestuosas columnas.

Cueva de Altxerri

La Cueva de Altxerri, en Aia (Gipuzkoa), es un tesoro arqueológico que alberga grabados y pinturas rupestres del período Magdaleniense (13.000 a.C. – 12.000 a.C.). Aunque los grabados están bien preservados, las pinturas han sufrido daños debido a la humedad y, por lo tanto, la cueva ha permanecido cerrada al público. Su descubrimiento en 1962 reveló trazos negros que representaban un bisonte, desencadenando el hallazgo de más figuras en las paredes de la cueva.

Esta cueva contiene una variedad de representaciones de animales, incluyendo caballos, bisontes, cabras y especies menos comunes como serpientes, renos, antílopes saigas, glotones y liebres árticas. Destaca un impresionante bisonte rojo que se extiende a lo largo de 5 metros, siendo una de las pinturas rupestres más grandes de Europa. Aunque la humedad ha deteriorado algunas pinturas, Altxerri sigue siendo un importante sitio arqueológico y un testimonio invaluable de la vida en la prehistoria.

Cueva de Ekain

Ekain, en el valle de Sastarrain de Zestoa (Gipuzkoa), alberga uno de los santuarios prehistóricos más destacados de Europa. Descubierto en 1969, este sitio contiene 70 figuras rupestres, 64 pintadas y 6 grabadas. Las representaciones, en su mayoría de caballos, se destacan por su singularidad y la atención meticulosa en evitar superposiciones.

Junto a los caballos, se encuentran pinturas de salmones, bisontes, osos, ciervos y cabras en colores predominantes de ocre y negro. Aunque la cueva original no es visitable, se construyó una réplica llamada Ekainberri, que ha recibido a 170,000 visitantes desde su apertura. Esta réplica a gran escala permite a los visitantes descubrir y apreciar esta riqueza artística prehistórica. En 2008, la UNESCO lo nombró Patrimonio Mundial de la Humanidad, y la Sociedad de Ciencias Aranzadi ha sido crucial en su preservación desde su descubrimiento en 1947.

Los cuatro lugares en el País Vasco que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO son tesoros culturales de gran valor. La conservación y la gestión responsable de estos sitios aseguran que las generaciones venideras puedan conocer y comprender su significado histórico. Por tanto, es labor de todos preservar estos hitos del pasado, ya que son parte intrínseca de nuestras raíces.